20 Evidencias de la Pandemia

coronavirus

1. Estados Unidos dejó de ser el país líder.
2. China ganó la 3ra guerra mundial sin disparar ni un misil y nadie se dio cuenta.
3. Vladimir Putin es un visionario.
4. A las malas se puede hacer mucho por el planeta y la humanidad.
5. El personal de salud vale más que un futbolista.
6. El petróleo no vale nada en una sociedad sin consumo.
7. La prevención salva más vidas, que el actuar a último momento.
8. Los niños ocupan un lugar privilegiado para la naturaleza.
9. La muerte no distingue raza ni estrato social.
10. El trabajador de la salud está solo, abandonado y olvidado. Y aún así, nunca baja la guardia.
11. NO estamos preparados para una pandemia.
12. El ser humano es oportunista y despreciable sin importar su posición económica o social al subir precios de las cosas básicas y necesarias.
13. Los niños de ahora no saben jugar sin internet o tv.
14. Las redes sociales nos acercan, pero también son el medio para crear caos.
15. El papel higiénico es más importante que la comida.
16. El planeta se regenera rápidamente sin humanos.
17. Los humanos somos el verdadero VIRUS del planeta.
18. Ya sabemos que sienten los animales en los zoológicos.
19. Comenzamos a apreciar el gran gesto de confianza que significa dar un apretón de manos.
20. Y los animales sin humanos comienzan a recuperar su espacio.

Tomado de la web.

Publicado por JEAC.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

¿Qué quiere decirnos una crisis?

Estamos en tiempos de crisis. Crisis de valores, económica, de relaciones y hasta propia. Es un momento extraño donde todo lo que era o parecía estable se tambalea.
Estamos sobre arenas movedizas, en aguas turbias, en pantanos farragosos. Y ahí, en el medio de la angustia que genera no saber dónde pisas, esperamos que algo suceda y que la vida vuelva a ser lo que era.

coronavirus

Dicen que las crisis son buenas, que nos ayudan a crecer, que todo se recoloca después y lo hace mejor, que aparecen nuevas oportunidades y que la vida renace tras su paso. Pero en realidad, no lo sentimos así. No al menos durante el transcurso de lo que dura y tampoco después en mucho tiempo.
Hay que estar preparados para lo malo y para lo peor. ¿Cómo se prepara uno para la desgracia?¿o para la muerte?¿o para la pérdida del tipo que sea?. Es harto complicado.
Cuando todo parece estar instalado en el caos, cuando todo se derrumba hay que mantener la calma a pesar del sufrimiento, porque lo que ha de pasar pasará de igual forma y solamente una actitud libre de expectativas y con capacidad de aceptación puede salvarnos de nuestro
propio miedo.
Este virus, que parece gustarle estar entre nosotros, posiblemente traiga un mensaje. Limitar la frenética actividad que el mundo lleva. Nos dice que paremos, que tratemos de protegernos, de no exponernos tanto y luego, cuando hayamos hecho caso a su SOS volverá a dejarnos solos para ver qué hemos hecho con la calma.
Aprovechemos esta ocasión para estar con nosotros mismos.
La experiencia traerá sus bondades también.

Marta Vincent.

Publicado por JEAC.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

El antídoto que buscamos

coronavirus

El antídoto que buscamos – Otra mirada hacia “El virus”.
Cada acontecer de nuestra vida, desde donde yo lo comprendo, alberga un profundo ofrecimiento: recordar lo que somos de verdad. En lugar de identificarnos con lo que sucede, sintiéndonos víctimas impotentes, intentando arreglarlo para que no nos perturbe (es la dinámica del temor), atrevernos a explorar una nueva posibilidad: mirar todo el panorama desde una perspectiva mayor, espaciosa y profundamente amorosa (la consciencia).

Estamos viviendo unos momentos en los que el miedo se propaga desmedidamente en nuestras mentes y nuestros cuerpos, suscitado por ese famoso virus que parece ser su causa. Para protegernos de él se impone distanciarnos unos de otros, temer el acercamiento, evitar el contacto… La desconfianza genera más y más separación: quiere encerrarnos en nuestros hogares y, lo que es peor, en la cárcel de nuestras mentes. Inmovilizados y asustados, contenemos la respiración, perdemos el contacto con la vida sanadora y potente. La energía vital deja de fluir libre por nuestro cuerpo, generando debilidad y, por tanto, aumentando las posibilidades de contagio. El miedo, la creencia de que algo ahí fuera pueda hacernos daño, nos debilita y nos aliena aún más.

Sentirnos o creernos separados del Todo es la única causa del miedo, ese temor ancestral que hemos asumido al sentirnos aislados. En la consciencia de unidad, no hay nada que temer, pues nos sabemos amados y atendidos. Por tanto, el único antídoto contra el miedo no es intensificar las defensas o protegernos de sus aparentes causas externas, sino recuperar la consciencia de la unidad que somos. El amor, la no-separación, es lo único que puede disolver el virus del miedo, generador y sostenedor de todo este tinglado que contemplamos.

Mientras el virus físico parece incitarnos a separarnos de un universo que nos amenaza, el amor (la sustancia de ese universo) nos invita a unirnos radicalmente a la vida que somos. ¿Cómo? No estoy proponiendo lanzarnos a acciones imprudentes o exponernos sin sentido, claro que no. Igual que con cualquier otro tipo de gripe, nuestra inteligencia natural sabe cómo protegerse muy fácilmente cuando se da el caso, lo hemos hecho siempre.

Vengamos más cerca, a un lugar mucho más accesible e íntimo: al temor que podemos sentir, expresándose en nuestro cuerpo, en nuestro respirar, en el latido de nuestro corazón, en la tensión de nuestros músculos… Todo ello está esperando una respuesta inmediata: amor, conexión, no-separación. Como niños asustados, la ansiedad y la preocupación buscan un Hogar donde sentirse acogidos, un espacio cálido en el que descansar. Buscan nuestro Corazón, la fuente serena que han olvidado.

No vayamos más lejos. Aquí, ahora, hagámonos sensibles a este palpitar, ofrezcamos nuestra empática escucha a estas angustiadas expresiones en el pecho y en el vientre. Envolvamos en la calidez de nuestro aliento estas áreas que se quedan por momentos entumecidas y heladas por el miedo.

Descubramos el sol radiante que es nuestra esencia inundando con cada respiración esos rincones abandonados de nuestra existencia. No nos separemos de ellos yéndonos a pensar, distrayéndonos o enfocándonos en supuestas medidas de control que sólo refuerzan el temor. Contemplemos incluso a esos pensamientos asustadizos y controladores con una mirada comprensiva: surgen de una vieja mentalidad y, a su manera, tratan de protegernos, sin darse cuenta de que parten de una falsa premisa, la separación, que constantemente confirman. Odiarlos sólo los refuerza, pues su anhelo es también ser acogidos, volver al Hogar. Podemos contemplarlos con gratitud y dejar, simplemente de seguirlos.

Somos hijos de una gran Vida que todo lo acoge. Somos ella. Seamos, pues, ese Hogar que el miedo anhela. Creemos en nuestro Corazón un verdadero centro de acogida para todas las expresiones de ansiedad, inquietud o preocupación, ya vengan de nosotros mismos o de los demás. Honrémoslas, no las despreciemos. Más bien dejemos que nos traigan a recordar el Amor que somos. Practiquemos la no-separación, enfoquémonos en unirnos de los modos más creativos posibles, por mucho que aparentemente todo apunte a separarnos, a temernos, a aislarnos de nosotros mismos y de los demás.

Que la calidez de nuestro corazón disuelva las heladas barreras de una mente que, al haberle dado tanta credibilidad, provoca experiencias que parecen confirmar sus atemorizantes presupuestos.

Que esta experiencia que atravesamos, sea una oportunidad para intensificar la consciencia de unidad. Por muy llamativas que sean las informaciones e imágenes que nos llegan desde fuera, comencemos por nuestro mundo interno, el más abandonado y necesitado del abrazo del Amor, nuestra verdadera identidad. Las respuestas más lúcidas y serenas en torno a los asuntos prácticos, surgirán de ese abrazo.

Dora Gil.

Publicado por JEAC.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Tata, yo quiero ser diputado

Versos escritos por el payador Uruguayo Gustavo Guichón que reflejan exactamente la problemática actual de esta época de elecciones. Yo quiero ser diputado es una dura crítica a los sistemas democráticos actuales y un grito contra la diferencia de clases.

Estos versos y el dibujo lo dicen todo:

diputado

Tata, yo quiero ser diputado (Gustavo Guichon)

Tata búsquese otro socio
que el campo me tiene hastiau
yo no nací p’al arau
sino p’al lujo y el ocio
plantar papas no es negocio
ni tarea muy sencilla
cuesta mucho la semilla
y es demasiao lo que cuesta
que el año que no se apesta
se la come la vaquilla.
 
Los porotos de manteca
este año no dan pa’un guiso
porque les cayó granizo
y son pura chaucha hueca
las batatas con la seca
se arrollan como en el fuego
y si a la Virgen le ruego
que no se quemen del todo
llueve mucho y de ese modo
se pudren pasao de riego.
 
El alfalfa en este pais
parece una maldición
la lagarta y el pulgón
le comen hasta la raiz
y cuando uno planta maiz
y no hace mas que cuidarlo
pa´ mas tarde saborearlo
convertido en mazamorra
aparecen las cotorras
y no le dejan ni el marlo.
 
Si hace daño un hormiguero
hay que echarse de barriga
pa’ perseguir una hormiga
y descubrirle el aujero
después darle un frasco entero
del mejor insecticida
pero con esta medida
por más que parezca raro
matarlas sale más caro
que perdonarles la vida.
 
Hasta el campo está cansau
y no hay cosecha que rinda
la chacra no es cosa linda
pa’ estar en ella enterrau
Yo quiero ser diputao
en vez de un pobre paisano
no cinchar como un enano
sino hacer cada vez menos
comprarme perfumes güenos
y no andar hediondo a guano.
 
Gastar plata a troche y moche
sin sentir la carestía
y en vez de arar todo el día
garufiar toda la noche
no andar a pie sino en coche
con distintivo en la chapa
tomar whisky en vez de grapa
es lo único que quiero
y en vez de ser un papero
poder estar con la “papa”.
 
Vocear desde la tribuna
una sarta de simplezas
y hacer bastantes promesas
para no cumplir ninguna
amasar una fortuna
pa’ colacarla a interés
mentir un tiempo y después
tener un nuevo vehículo
y disfrutardel artículo
trescientos ochenta y tres.
 
Manejar pleitos y leyes
hacer algun acomodo
y tener mucho de todo
pa’ vivir como los reyes
hoy mismo vendo los bueyes
la pastera y el arau
porque soy un avivau
que solo piensa en la plata
y por eso mismo Tata
yo quiero ser diputau.

Publicado por JEAC.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

El fósforo y la vela

fosforo

El fósforo le dijo a la vela:

• Hoy te encenderé.
• ¡Oh no!, dijo la vela, tú no te das cuenta que, si me enciendes, mis días estarán contados; no me hagas una maldad de esas.
• ¿Entonces tú quieres permanecer así toda tu vida? ¿Dura, fría y sin haber brillado nunca? preguntó el fósforo.
• ¿Pero tienes que quemarme? Eso duele y además consume todas mis fuerzas, murmuró la vela.
Entonces respondió el fósforo:
• ¡Tienes toda la razón! Pero esa es nuestra misión. Tú y yo fuimos hechos para ser luz y lo que yo como fósforo puedo hacer es muy poco, mi llama es pequeña y mi tiempo es corto. Pero si te paso mi llama, habré cumplido con el propósito de mi vida; yo fui hecho justamente para eso, para comenzar el fuego.
Ahora, tú eres una vela y tu misión es brillar. Todo tu dolor y energía se transformará en luz y calor por un buen tiempo.
Oyendo eso, la vela miró al fósforo que ya estaba en el final de su llama y le dijo:
• ¡Por favor, enciéndeme!
Y así produjo una linda y brillante llama.

Así como la vela, a veces, es necesario pasar por experiencias duras, experimentar el dolor y sufrimiento para que lo mejor que tenemos surja, sea compartido y podamos ser LUZ.
Recuerda que “mar calmado no hace buenos marineros”, los mejores son revelados en las aguas agitadas.
Entonces, si tuvieras que pasar por la experiencia de la vela, recuerda que servir y compartir el amor es el combustible que nos mantiene vivos.
Nunca olvides que siempre debemos ser luz. Una luz que guíe, no que opaque o ciegue.

Autor desconocido.

Publicado por JEAC.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Alberto Cortez – Soy un ser humano

ser-humano

Hermoso poema de Alberto Cortez que habla de nuestra propia identidad como humanos y que muchas veces queremos desconocer por asuntos de raza, política o religión. Para analizar y sacar conclusiones…

Soy un ser humano (Alberto Cortez)

Más allá de cualquier ideologí­a
Mas allá de lo sabio y lo profano
Soy parte del espacio, soy la vida
Por el hecho de ser un ser humano

Yo soy el constructor de mis virtudes,
Como lo soy a la vez de mis defectos
Torrente inagotable de inquietudes
Genial contradicción de lo perfecto

Yo puse las espinas en la frente,
Los clavos en los pies y ambas manos
Después rompí­ a llorar amargamente
La muerte irreparable de mi hermano

Por mi se haré polémica la duda
Quien soy? A donde voy? De donde vengo?
A través de los tiempos tan aguda
Que por ella renazco y me sostengo

Soy el que abrió la caja de Pandora
Que guardaba los males del planeta
No escapo la esperanza, en buena hora
Por ella sobrevivo y soy poeta

Yo soy quien ha creado las prisiones
y la lucha fratricida y la injusticia
Pero también he inventado las canciones
y el encanto sutil de una caricia

En nombre de mi Dios
Soy asesino, embustero, fanático y tirano
Desafiando las leyes del destino
Tengo sangre de siglos en las manos

Mas también en su nombre soy la rienda
Que consigue domar a tanto potro
Seria sin un orden la merienda
de comernos los unos a los otros

Soy el poder
que condena los instintos naturales del hombre
Mi censura, reptando por oscuros laberintos
Impone la moral de su estatura

Yo soy un individuo entre la masa
La coincidencia es sólo un accidente
Busco esposa, doy hijos, tengo casa,
Soy la opción de un cerebro inteligente

Que vale mas, inquietud de mi existencia,
Cuando llegue el final y quede inerte,
Si el arte, por fijar mi trascendencia,
o el eterno misterio de la muerte

Por todo,
Mas allá de cualquier ideologí­a,
Mas allá de lo sabio y lo profano
Soy parte del espacio, soy la vida
Por el hecho de ser un ser humano

Publicado por JEAC.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

El mundo de las diferencias

diferencias

Las diferencias, a veces dicen mucho y otras muy poco de las personas. Les damos mucha importancia como elemento de discriminación cuando, en realidad, a veces, vistas de cerca, unen más que separan.
Lo que nos une ya nos es afín. Lo importante es encontrar el punto medio de consenso en aquello que nos distancia, en lo que permite ver una brecha, en lo que comienza como una rendija.
Si supiésemos el valor que tiene saber limar asperezas, suavizar tonos de voz, ademanes, formas y maneras; si lográsemos parar un momento delante del otro y comprender, desde la observación sin juicios, sus motivos o sus patologías, todo sería distinto.
Rebajar la emoción que ponemos en las diferencias nos llevará lejos en las relaciones porque estaremos dando una oportunidad a las múltiples posibilidades de que las cosas discurran bien.
Las diferencias son saludables, necesarias y hasta convenientes. Siempre que hay diferencias se mejoran los resultados. Aumentan la creatividad para llegar a lugares donde se pueda pisar sin encontrarnos arenas movedizas. Surgen deseos de consenso que de lograrlo dan una alta satisfacción.
No hay que tener miedo a pensar diferente, ni a desear distinto. Hay que temer a no querer intentarlo siquiera.
Confía en el poder de la intención. La propia ley penaliza de acuerdo a la “intención”. Sí queremos podemos tender puentes de diálogo y acercamiento. Si la traba y el obstáculo es lo único que prima, la ruptura es el camino más fácil para un difícil trayecto personal: el de la inflexibilidad y el egocentrismo a ultranza.
Siempre podemos elegir cómo interpretar lo que nos sucede.
Siempre podemos responder en vez de reaccionar.
Siempre podemos quedarnos quietos en silencio y meditar sobre qué comportamiento es el que nos hace mejores personas y daña menos a los demás.

Fuente: Mirar lo que no se ve

Publicado por JEAC.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario