Eres mayor o viejo?

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Mayor es quien tiene mucha edad, viejo es quien perdió la jovialidad.
La edad causa la degeneración de las células; la vejez produce el deterioro del espíritu.
Usted es mayor cuando se pregunta… ¿vale la pena?, usted es viejo cuando -sin pensar- responde que no.
Usted es mayor cuando sueña, usted es viejo cuando apenas consigue dormir.
Usted es mayor cuando todavía aprende, usted es viejo cuando ya no enseña.
Usted es mayor cuando consigue hacer ejercicios, usted es viejo cuando la mayor parte de su tiempo lo pasa sentado o acostado.
Usted es mayor cuando el día que comienza es único, es viejo cuando todos los días son iguales.
Usted es mayor cuando en su agenda tiene proyectos y obligaciones para cumplir mañana, pasado o la semana que viene; es viejo cuando su agenda está en blanco y solo vive pensando en los ayeres.
El mayor trata de renovarse cada día que comienza, el viejo se detiene a pensar que ese puede ser el último de sus días y se deprime, porque mientras el mayor pone la vista en el horizonte, donde el sol sale e ilumina sus esperanzas, el viejo tiene cataratas que miran las sombras del ayer.
En suma, el mayor puede tener la misma edad cronológica que el viejo, ya que sus diferencias están en su espíritu o en su corazón.

¡¡¡Que todos vivan una larga vida y nunca lleguen a ser “VIEJOS”
y el que está viejo que aprenda a disfrutar como el “MAYOR” de cada minuto de su día!!!
Es solo cuestión de elección…

Tomado de la web.

Publicado por JEAC.

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Hay cuidados que dañan

arroz

El discípulo cuidaba el cultivo de arroz pendiente que nunca le faltase el agua.
Ese año, el arroz creció fuerte y la cosecha fue buena.
El segundo año, tuvo la idea de añadir un poco de fertilizante. El arroz creció rápidamente y la cosecha fue mayor.

Al tercer año, aumentó la cantidad de fertilizante.
La cosecha fue mayor aún, pero el arroz nació pequeño y sin brillo.
Inquieto, el discípulo le preguntó al maestro que había ocurrido.

-Si sigues aumentando la cantidad de abono, no cosecharás nada de valor el próximo año -le dijo el maestro-, fortaleces a alguien cuando lo apoyas, pero lo debilitas si lo ayudas demasiado.
 
MORALEJA: Es más fácil dar que enseñar a conseguir. Es más sencillo ganar la aprobación a corto plazo, que esperar con paciencia la verdadera cosecha.

Tomado de la web.

Publicado por JEAC.


 

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La bruja de “Es que”

bruja

Cuenta la leyenda que en aquel lejano lugar vivía un bruja mala, de las de medias de rayas y verrugas en la nariz; la bruja mala del “es que”.

Cuando los niños que allí vivían cumplían su primer año eran visitados por la bruja mala del “es que”, quien les regalaba un inmenso saco lleno de “es que”s de todas las formas y colores, listos para utilizar a lo largo de toda su vida. Cada saco que los niños recibían contenía “es que”s  grandes y pequeños, “es que”s enrevesados y “es que”s sencillos, oscuros y brillantes, “es que”s musicales, graves y agudos,…

A partir de ese día, los niños aprendían a colocar cada mañana varios “es que”s en su mochila o en sus bolsillos, y no dudaban en sacarlos y mostrarlos cada vez que necesitaban justificar su comportamiento.

Los “es que”s eran inagotables, incluso parecían multiplicarse a medida que los años pasaban y, ya adultos, aquellos que en su día fueron niños, seguían llenándose los bolsillos con varios “es que”s cada día.

Todos estaban contentos de poseerlos, ya que resultaban muy valiosos a la hora de encontrar excusas externas que les libraran de temas complejos, comprometidos o que requerían algún tipo de esfuerzo.

De este modo, los niños iban creciendo en su cómodo afán de buscar razones ajenas para sus propias acciones.

Pero quiso el destino que un día ocurriera algo inesperado. El día que el pequeño “Voy a” cumplía su primer año, la bruja mala del “es que” cayó enferma y no pudo llevarle su regalo porque “es que” estaba en la cama con fiebre!!

Y así fue como “Voy a” no recibió su preciado regalo de cumpleaños y tuvo que desenvolverse en la vida sin su saco de “es que”s.

“Voy a” era un niño peculiar, un tanto extraño diría yo. ¡Tenía la mala costumbre de hacer preguntas! Y no preguntas corrientes, no, hacía preguntas consumidoras de “es que”s. Un día, por ejemplo, se encontró con un compañero de clase que lloraba sentado en un escalón:

– ¿Qué te ocurre? – le preguntó “Voy a”.

– “Es que” me han puesto un cero en la redacción – contestó el niño entre sollozos.

– ¿Cómo ha sido eso?

– “Es que” no la entregué.

– ¿Qué pasó para que no la entregaras?

– “Es que” mi perro se puso a jugar y sin darse cuenta, la destrozó.

– ¿Quieres decir que tu perro destrozó tu redacción, no la entregaste, te han puesto un cero y ahora lloras?

Además de preguntar, a “Voy a” le gustaba resumir, aunque cuando resumía de esta manera, los niños se sentían incómodos…

– Sí, “es que”….- el niño rebuscó en sus bolsillos, ansioso por encontrar el “es que” adecuado.  Pero antes de que pudiera encontrarlo, “Voy a” lanzó su última pregunta, aquella con la que solía acabar las conversaciones…

– Y, ¿qué vas a hacer?

El niño sintió una punzada en el pecho, como si se ahogara. Abrió su mochila y revolvió ansioso su interior en busca de un “es que” que poder utilizar. Al fondo, debajo del estuche, encontró un “es que” pequeñito..

– “Es que” no me entiendes – respondió rápidamente y salió corriendo, no fuera a ser que “Voy a” le siguiera preguntando.

Este tipo de episodio se repetía con cierta frecuencia. Los niños procuraban meter cada día más “es que”s en su mochila pero, al final del día, tras una breve conversación con “Voy a”, tan sólo quedaba el recuerdo del eco en su interior.

Los “es que”s se agotaban tan rápidamente que los niños y mayores del lugar comenzaron a usarlos cada vez con menos frecuencia, temiendo que se les acabaran.

La bruja mala del “es que”, verde de rabia y amarilla de envidia, al ver que su poder iba disminuyendo día a día bajo las demoledoras preguntas de “Voy a” decidió presentarse ante él con un gran saco de “es que”s, los más lujosos y brillantes que tenía, dispuesta a regalárselos.

– ¿Qué quieres? – preguntó “Voy a” al verla llegar tan cargada.

– “Es que” no pude hacerte tu regalo el día de tu primer cumpleaños.

– Gracias, no importa – contestó “Voy a” con amabilidad.

– “Es que” tenía que habértelo dado pero “es que” estaba enferma. “Es que” hacía frío y no me abrigué lo suficiente. Sé que debería haberme abrigado pero “es que” estaba entretenida y no me di cuenta. “Es que” no me acordaba de que era tu cumpleaños ese día porque suelo anotarlo pero “es que” no encontraba el lápiz y lo dejé para más tarde.. – la bruja continuó dando explicaciones inconexas, usando “es que” tras “es que” hasta que, sin darse apenas cuenta, el saco que traía como presente para “Voy a”, fue disminuyendo de tamaño.

“Voy a” estaba atento, escuchando cada una de sus palabras, mirándola con sus profundos ojos negros. La voz de la bruja se iba haciendo cada vez más y más aguda y su cuerpo parecía ir menguando a medida que los “es que”s de su saco iban saliendo para desvanecerse en el aire.

Finalmente, con voz serena pero firme y una dulce sonrisa en su cara, “Voy a” le dijo:

– No necesito tus “es que”s, bruja. He aprendido a asumir mis propias responsabilidades. Sé que hay cosas que no dependen de mí y las asumo, pero siempre encuentro algo que yo puedo hacer que sí depende enteramente de mí.  Me siento feliz de controlar mi propia vida, de tomar mis propias decisiones y de asumir las consecuencias de mis acciones. Y tú, ¿qué vas a hacer?

Nadie sabe a ciencia cierta qué ocurrió entonces. Algunos hablan de una fuerte tormenta que levantó a la bruja por los aires y se la llevó a otro lugar aún mucho más lejano. Otros dicen que se derritió quedando en el suelo, a los pies del niño, tan sólo sus medias de rayas y que por eso desde entonces puede verse dibujado un paso de cebra en ese mismo lugar. Lo cierto es que nunca más se supo de la bruja mala del “es que” y que, a partir de entonces, los niños que allí nacían no volvieron a recibir su preciado regalo en el día de su primer cumpleaños.

“Voy a” fue, poco a poco y a través de sus preguntas acabando con todos los “es que”s que aún quedaban. Y dedicó su vida a hacer que los habitantes de aquel lejano lugar aprendieran a tomar conciencia de su propia realidad, buscaran nuevas opciones y asumieran la responsabilidad de sus propios comportamientos.

Y tú, ¿qué vas a hacer?

Gema Sancho – Psicologa Española

Publicado por JEAC.

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Consejos de Doña Carmencita

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Doña Carmencita Montaño de la Torre, es una señora muy particular, tiene 89 años, más los que siempre se quitó, o sea que rayando en el centenario.
Activa, autosuficiente aún, sobretodo, muy, muy lúcida.
Dice que le ayuda que todos los días se toma un vaso de pisco, o de cerveza.
Ella radica en Lima.
Y un día, escuchando a su nieta comentar lo mal que estaban las cosas en su vida, en su trabajo, con su matrimonio, en el mundo, etc.
Se acercó a ella y le dijo:
“Mira m`ija, pa´que dejes de andar quejándote, te voy a dar unas cuantas sugerencias pa’ que vivas bien, y no nomás sobrevivas…
¡Mírame a mí, estoy en la flor de la vida y me sigo riendo !
 
1.- Agradece por todo
No te quejes, dale gracias a Dios que estás, que sigues,  y que vives, nomás piensa que a un bola de idiotas ya se los llevó la pelona!
 
2.- Cuando puedas comer… come,
cuando puedas dormir… duerme,
cuando puedas disfrutar… disfruta,
cuando puedas trabajar ….trabaja,
y si aún puedes, échate unos traguitos, juega con los hijos, haz el amor o ponte a silbar o a cantar en el baño y dá gracias a Dios porque tienes salud.
No te la pases quejando,
¡¡ ayyy si hubieraaaa!, ¡¡ayyyy les di! …¡ayyy si tuviera… ¡cuánto  sacrificio!, ¡no m’ijita, altas y bajas siempre han habido y siempre habrán¡
 
3.- Si en la noche no puedes dormir,
si estás vuelta y vuelta en la cama,
pues párate y ponte a hacer algo, arregla un cajón, plancha tu blusa pa’ mañana, ponte a leer,
porque si te quedas acostada con los ojos pelones vas a pensar puras tonterías!
 
4.- Los problemas grandotes, esos que son del mundo, y que se oyen en la televisión, que si se está calentando el planeta, que si a tal país ya se le llevaron los dineros, que si los narcos…..
¿esos m’ija?, mándalos a la mierda! ¡¡no los vas a arreglar tú¡¡
Mas aun ni les entiendes, no te hagas pelotas!! Deja que los que pueden, los arreglen.
Pero tú …ocúpate de los que se ven más chiquitos, esos que sí están en tus manos.
Despierta, aunque sea a ratos, atiende a esos, los demás que se jodan!!
 
5.- Si te dan… agarra todo lo que te den.
Agárralo, aprovéchalo, así sea  un beso o una pendejadita, porque uno vive pensando que las cosas las genera uno, pero no sabes de qué forma te llegan …así que tú agarra y no te sientas mal!
 
6.- ¡Ahhh! pero eso sí.. ¡ No agarres lo que no es tuyo !
ni la bicicleta, ni la joya, ni la bolsa, ni el dinero, ni al marido o amante de otra, lo ajeno respétalo, es de otra, cada quien tiene lo suyo, lo que se gana y lo que se merece!
 
7.- Lo que hagas hazlo con ganas, con muchas ganas y mucho gusto y hazlo bien o no lo hagas.
Y déjate de tonterías, olvídate de las envidias, tú …a lo tuyo
 
8.- Cuídate de los vivos y aléjate de los idiotas, fíjate bien como son, conócelos y nunca seas como ellos..
Ayuda y escucha a tus amigos.
No hables mal de la gente, ni de los vivos ni de los idiotas, sé orgullosa, pero no seas arrogante ni prepotente.
Sé humilde, no sumisa, sé valiente, no imprudente.
Cuando ganes, sonríe, cuando pierdas, no armes un lio  y si te da la gana ….llora.
 
9..- Nunca te preocupes por lo que no tienes, por lo que no puedes comprar, cuántas señoronas que tienen todo el dinero del mundo están en la cárcel, enfermas de la cabeza o guardadas en un hospital, asustadas e inseguras, o tienen un marido abusivo que les pega a diario, no son felices, no saben comunicarse, no tienen una familia como la tuya.
Tú tienes algo más valioso que es ….tu gente y tu salud,
¿èsas? ¡no tienen madre!

10.- Manda al carajo a la muerte,
que sea ella la que se preocupe por no poderte llevarte y no seas tú …la que se preocupe porque ya te va a llevar!
¿Así ? ¿o más claro?

Y por último mi’jita, si la vida te da limones ………
tú… pide  ¡pisco !o !tequila!
 
Guarda a cada persona en tu corazón, porque un día tú te puedes acordar y percibir que perdiste un diamante, cuando estabas muy ocupado coleccionando piedras y tu querida para mi eres un diamante……saludos.

Tomado de la web.

Publicado por JEAC.

 

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La piedra preciosa

piedra preciosa

Un monje andariego se encontró, en uno de sus viajes, una piedra preciosa, y la guardó en su bolsa.
 
Un día se encontró con un viajero y, al abrir su bolso para compartir con él sus provisiones, el viajero vio la joya y se la pidió. El monje se la dio sin más.

El viajero le dio las gracias y marchó lleno de gozo con aquel regalo inesperado de la piedra preciosa que bastaría para darle riqueza y seguridad todo el resto de sus días.

Sin embargo, pocos días después volvió en busca del monje mendicante, lo encontró, le devolvió la joya y le suplicó:
 
“Ahora te ruego que me des algo de mucho más valor que esta joya. Dame, por favor, lo que te permitió dármela a mí”.

Autor desconocido.

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Guerras calladas

pobreza

Hoy es el Día contra la pobreza.
La pobreza no estalla como las bombas, ni suena como los tiros.
De los pobres, sabemos todo: en qué no trabajan, qué no comen, cuánto no pesan, cuánto no miden, qué no tienen, qué no piensan, qué no votan, en qué no creen.
Sólo nos falta saber por qué los pobres son pobres.
¿Será porque su desnudez nos viste y su hambre nos da de comer?

Tomado del libro “Los hijos de los días” de Eduardo Galeano.

Publicado por JEAC.

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La residencia de Dios

bendicion

Un día un niño quiso saber quién era Dios, así que fue a preguntarle al sacerdote de su tribu,  pero este no pudo darle una respuesta satisfactoria.
Apenado el niño por no encontrar una verdadera respuesta, decidió ir a recorrer el mundo para encontrar la verdad
Dejando atrás su pequeña aldea, se fue, muy decidido a no volver, hasta encontrar lo que andaba buscando.

Recorrió muchos lugares, valles y desiertos, tuvo que afrontar diversos peligros, y se encontró con mucha gente culta, pero nadie sabía con certeza como responder a la pregunta: “¿Sabes quién es Dios?”
Un día llegó a los pies de una montaña en donde vivía un viejo y sabio ermitaño.

Agotado por su búsqueda sin respuesta, el niño que ahora era un joven alto y fornido; decidió hacer un último intento y le pregunto al sabio: “¿Sabes quién es Dios?”, a lo que el sabio respondió: “Dios es esa energía vital de la cual todos nacemos, Dios es esa fuerza de amor y felicidad que ríe junto a nosotros, Dios es ese espíritu de rocío que llora a nuestro lado cuando nos sentimos más desolados. Algunos piensan que es quién nos ilumina y nos permite conocernos a nosotros mismos a través del yoga, la meditación, la oración y el silencio; otros creen que es un padre creador, que nos quiere y nos ama; y hay quienes están convencidos que Dios es un juez implacable y que necesitan complacerlo, para que no deje caer sobre ellos el peso de su cólera”.
La verdad es que para descubrir quién es Dios, tienes que escuchar la voz de tu corazón, ya que Dios vive en lo más hondo de nuestro ser, y a cada uno se nos presenta de una forma única e intima, por lo que solamente tú puedes descubrir a Dios.

Feliz el joven, porque finalmente encontró la respuesta que andaba buscando, dio gracias al ermitaño y volvió a su aldea, sabiendo quien era Dios, y que cuando lo necesitara, solo tenía que buscar dentro de sí, y ponerse en contacto con lo más intimo de su ser.

Autor desconocido.

Publicado por JEAC.

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