Los Directores Técnicos del Fútbol

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En estos días en que Vladimir Soria, técnico de Bolívar, aparece en el ojo de la tormenta por los malos resultados, y esta entre el “o me voy o me quedo” o mejor dicho “o me van o me quedan” (los dirigentes), vino como anillo al dedo un artículo de Eduardo Galeano referido precisamente a la función de los Técnicos del fútbol. Veamos que es lo que dice:

Antes existía el entrenador y nadie le prestaba mayor atención. El entrenador murió, calladito la boca, cuando el juego dejó de ser juego y el fútbol profesional necesitó una tecnocracia del orden. Entonces nació el director técnico, con la misión de evitar la improvisación, controlar la libertad y elevar al máximo el rendimiento de los jugadores, obligados a convertirse en disciplinados atletas.

El entrenador decía: – Vamos a jugar… El técnico dice: Vamos a trabajar…

Ahora se habla en números. El viaje desde la osadía hacia el miedo, historia del fútbol en el siglo veinte, es un tránsito desde el 2-3-5 hacia el 5-4-1, pasando por el 4-3-3 y el 4-4-2. Cualquier profano es capaz de traducir eso, con un poco de ayuda, pero después, no hay quién pueda. A partir de allí, el director técnico desarrolla fórmulas misteriosas como la sagrada concepción de Jesús, y con ellas elabora esquemas tácticos más indescifrables que la Santísima Trinidad.

Del viejo pizarrón a las pantallas electrónicas: ahora las jugadas magistrales se dibujan en computadora y se enseñan en video. Esas perfecciones rara vez se ven, después, en los partidos que la televisión transmite. Más bien la televisión se complace exhibiendo la crispación en el rostro del técnico, y lo muestra mordiéndose los puños o gritando orientaciones que darían vuelta al partido si alguien pudiera entenderlas.

Los periodistas lo acribillan en la conferencia de prensa, cuando el encuentro termina. El técnico jamás cuenta el secreto de sus victorias, aunque formula admirables explicaciones de sus derrotas: – Las instrucciones eran clara, pero no fueron escuchadas- dice, cuando el equipo pierde por goleada ante un cuadrito de morondanga. O ratifica la confianza en sí mismo, hablando en tercera persona más o menos así: “Los reveses sufridos no empañan la conquista de una claridad conceptual que el técnico ha caracterizado como una síntesis de muchos sacrificios necesarios para llegar a la eficacia”.

La maquinaria del espectáculo tritura todo, todo dura poco, y el director técnico es tan desechable como cualquier otro producto de la sociedad de consumo. Hoy el público le grita:  – ¡No te mueras nunca! y el domingo que viene lo invita a morirse.

Él cree que el fútbol es una ciencia y la cancha un laboratorio, pero los dirigentes y la hinchada no solo le exigen la genialidad de Einstein y la sutileza de Freud, sino también la capacidad milagrera de la virgen de Lourdes y el aguante de Ghandi…

Tomado del libro de Eduardo Galeano “El fútbol a sol y sombra”.

JEAC.

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Acerca de javendano77

Chukuta, bolivarista, librepensador, amante de la cultura y de la música.
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