Mi pequeño homenaje a Don Horacio

Horacio Guarany

Heráclito Catalín Rodríguez, más conocido como Horacio Guarany decía:
Cuando muera este cantor nadie diga que murió./ Cantor que un día se muere/ es porque nunca vivió./ Cantor que de verdad no muere/ se va un ratito nomás./ Y en cuanto uno se descuida/ vuelve por el pajonal.”

Con estas estrofas escritas por él mismo, quiero rendir este pequeño homenaje al gran cantante del pueblo: Don Horacio Guarany…

Mis primeros recuerdos de su música corren allá por los años 1965, 1966 cuando escuchaba por las noches el programa “Desde el Sur de la Frontera” y allí tocaban algunos temas del cantor como ser Angélica y esta que me gustaba mucho y que titula “Anocheciendo zambas” y en cuyo estribillo dice:

No te vayas, te lo ruego
quiero tu pelo, tus manos,
el arroyo de mi sangre
te está buscando, buscando.

Me gustaba mucho su forma de cantar, parecía que a diferencia de otros cantores, él cantaba con el alma. Muchos no lo querían pues decían que en vez de cantar gritaba…pero era así con su forma de cantar que él llegaba a su gente…

Aprendí a conocerlo más durante mi estadía en Córdoba-Argentina, allá por el año 1974, cuando por las noches escuchaba un programa de radio dedicado al Folklore Argentino y que era conducido por la conocida Julia Elena Dávalos, dónde aparte de poner canciones, contaba anécdotas vividas por los artistas allá en Salta en los famosos tiempos de las carpas y de los festivales.Don Horacio casi siempre era protagonista de curiosas y divertidas anécdotas que eran condimentadas con sus discos.
En La Universidad de Córdoba llegué a conocer otra faceta de él con canciones como la Guerrillera, Coplera del prisionero, Canción de los pájaros de Hiroshima y otros que hicieron que mi admiración creciera aún más.

“Yo traigo el grito herido de aquel que no ha podido gritar que lo que gana no le alcanza. Quieren que calle, quieren que tan solo mi canto hable de amor o de paisajes, a mí me duele el dolor de tanta gente que le han talado con hambre su coraje”.

Sumado ello a su exilio en España se convirtió para mi en una especie de héroe, un ejemplo a seguir y comencé a nutrirme con su extensa discografía con temas que no solo eran de protesta (como se las conocía entonces) sino también letras que le cantaban al amor y a su país. De ellas rescato las que más me gustan: Puerto de Santa Cruz, Guitarra, vino y rosas; El corralero, Padre del carnaval, Por qué grito, Como se achica la vida, El fiero Arias, Cuando ya nadie te nombre…y muchas más…
Creo que tengo una de las discografías más completas de él y siempre que puedo me alimento de algunas de sus canciones…
Ahora que ya no está terrenalmente, su espíritu navega en cada una de sus inolvidables canciones y con su vozarrón nos repite:

…Que en vino habré de volver!
Y cuando lloren las viñas
para que rían los hombres,
he de volver en las copas
y habré de mojar las bocas
de mis viejos compañeros
o tal vez de la que quiero
y no me pudo querer…
Y en una noche de farra
cuando lleven la guitarra
si ven al vino llorar…
déjenlo llorar su pena
déjenlo llorar su pena
que en la lágrima morena
como nunca he de cantar…(de su tema “Volver en vino”)

Publicado por JEAC.

 

 

 

 

Acerca de javendano77

Chukuta, bolivarista, librepensador, amante de la cultura y de la música.
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